domingo, 29 de junio de 2008

Sólo puede quedar uno

Dieciséis selecciones empezaron la Euro 2008 con la ilusión de lograr el título, siendo España y Alemania las que jueguen la final


Hace mucho, mucho tiempo, dieciséis selecciones se reunieron en un lejano paraje para dirimir cual de ellas era la mejor sobre un terreno de juego. Se distribuyeron por Austria y Suiza esperando el momento justo para mostrar sus habilidades.

Como en todo gran torneo que se precie, muchos eran los favoritos para alzarse con la victoria final. Estaba la bella Portugal, encantada de conocerse, con su camiseta ajustada y su pelo engominado. Todo estaba preparado para que su estrella se convirtiera en la reina del baile.

A quilómetros de distancia, la vetusta Alemania esperaba reverdecer viejos laureles desde su castillo de Klagenfurt. Su estilo parecía haber cambiado en los últimos años, abandonando las pesadas armaduras que antaño había vestido para ataviarse con vestimentas más modernas.

Sobre el mismo territorio se habían establecido tres de las mayores potencias de la competición. Holanda, Italia y Francia debían compartir el agua y los víveres para poder subsistir conjuntamente el mayor tiempo posible. Los "oranje" mostraban grandes condiciones para convertirse en los preferidos del público, mientras que a sus compañeros de partida se les respetaba más como "viejas glorias" que por su capacidad real.

Por último estaba España, la eterna candidata que siempre caía en cuartos. Todo el mundo la consideraba entre los elegidos para ganar el título pero, en el fondo, nadie la veía capaz de un logro similar. Aún así, un viejo sabio, de Hortaleza, estaba decidido a enfrentarse a cualquiera para defender la unidad y capacidad de su tribu.

Los primeros encontronazos sólo causaron una víctima de relevancia: Francia. El conjunto comandado por Raymond Domenech se había quedado viejo y desgastado. Sus mejores jugadores ya no ofrecían el mismo rendimiento que hace tan sólo unos años. Ante tal decepción, aparecieron las nuevas sensaciones. Turquía, Croacia y Rusia estaban dispuestas a darlo todo para no ser excluidas del grupo de las distinguidas a las primeras de cambio.

Llegaron las eliminatorias. Ganar o caer en el olvido. Y he aquí las sorpresas. Los portugueses tocaron su último fado ante el rodillo alemán, los croatas sucumbieron ante la pasión turca, la magnífica y clarividente holanda se ofuscó ante la revolución rusa y España asaltó la fortaleza italiana a cañonazo limpio.

Únicamente había ya cuatro selecciones en liza. Parecía muy claro que Alemania pasaría por encima de una mermada Turquía (con nueve bajas). Y ganó, sí, pero lo hizo sudando y sufriendo hasta el último minuto. Los germanos estaban en la última ronda tras volver al pasado. Olvidando todo lo aprendido con Klinsmann en 2006 (en que, todo hay que decirlo, se quedaron a las puertas de la gran final) y apostando por la fortaleza y la contundencia de antaño.

En el otro lado del cuadro, los españoles se deshacían con soltura de Rusia tras dejar atrás a sus fantasmas. Su juego está basado en la posesión del balón, pero también en la calidad de sus futbolistas y en la fuerza del bloque. Volvía a la final tras 24 años de dolorosas ausencias. El domingo, en el estadio Ernst Happel de Viena, sólo puede quedar uno.

Solidaridad defensiva

Luis Aragonés ha conjuntado a un equipo que ha ido adquiriendo los automatismos necesarios para superar con claridad a sus rivales


La defensa de España está que se sale. No es sólo que Puyol, Marchena, Capdevila o Sergio Ramos (recuperado para la causa) jueguen a un gran nivel. La virtud de la selección es que ha adquirido unos automatismos, unas sociedades entre jugadores, que permiten al equipo demostrar una gran solidez. La solidaridad táctica prima en el conjunto de Luis Aragonés, a quien no se le puede negar el mérito de haber confeccionado una plantilla muy unida.

Los centrocampistas tienen claro que entre sus funciones principales también está la de ayudar defensivamente. A Senna se le supone por la posición de mediocentro defensivo que ocupa sobre el terreno de juego. Pero jugadores más creativos como Xavi, Iniesta o Silva asimismo se ponen el mono de trabajo para evitar que los rivales disfruten de grandes espacios.

Este extremo se ha demostrado, sobre todo, antes de que España consiguiera el primer gol. Rusos y españoles estaban disputando un encuentro muy trabado, con una lucha de titanes en el mediocampo. Las opciones de pase para los futbolistas de la "roja" se veían dificultadas por la presión que ejercían los contrarios. Rusia, muy bien aleccionada por Guus Hiddink desde el banquillo, intentaba recuperar rápido el esférico para salir al contragolpe como un rayo y coger desprevenidos a los zagueros.

Puyol y Marchena les veían venir pero no se ponían nerviosos. Era como si los defensas de España hubieran estado toda la Eurocopa preparando este partido. Durante los partidos anteriores, la retaguardia española optaba en muchos momentos por echarse hacia atrás, más cerca de Casillas que del círculo central. Parecía entonces que los zagueros reculaban con demasiada facilidad y que esto dejaba mucho terreno libre para los atacantes rivales. Pero, ante Rusia, esta táctica se demostró acertada.

Pavlyuchenko y Arshavin eran dos islas en medio de un inmenso mar de camisetas amarillas (el color de España, que ejercía de visitante) y aun peor, no les podían buscar la espalda a los defensores con facilidad, lo que dificultaba sus explosivas arrancadas que tanto éxito tuvieron contra Holanda en cuartos.

Al final del partido, las dos estrellas rusas se habían convertido en materia oscura. No es que se olvidaran de jugar, sino que su bajo rendimiento se fraguó con los mecanismos antes mencionados: mucha posesión de balón por parte de España, un centro del campo concentrado en evitar los contragolpes y una defensa metida al borde del área.

Cuando Xavi marcó el primer tanto de la semifinal, todo cambió. Los rusos se vieron obligados a buscar el empate y intentaron un juego más vertical. Aragonés vio claro que era el momento de apostar por futbolistas de diferentes características. Entraron Xabi Alonso y Dani Güiza y España empezó a buscar el contragolpe aprovechando que la retaguardia de Rusia parecía Siberia. El delantero del Mallorca caía perfectamente a las bandas, pero no se olvidó de estar presente en el área para marcar el segundo tanto.

De aquí hasta el final del partido, pasando por el tercer gol, el joven equipo de Hiddink tiró la toalla (como ya hizo tras los dos chicharros de Villa en el primer partido del torneo) y fue una marioneta a manos de España. El entrenador holandés debió ver tan claro que sus pupilos eran incapaces de cambiar el rumbo del partido que desechó incluso la posibilidad de introducir un tercer cambio.

A las puertas de Viena

El equipo de Fatih Terim ha luchado con todas sus fuerzas para llegar a las semifinales de la Eurocopa, remontando tres partidos


El seleccionador turco, Fatih Terim, apodado "Napoleón" por su pasión por la táctica militar, acudió a la Eurocopa con un ejército fuerte preparado para llegar a la final de Viena. Entre sus filas contaba con futbolistas experimentados, curtidos en mil batallas, auténticos veteranos de guerra como Nihat, Hamit Altintop o Emre Belozoglu. A su lado, una nueva hornada de cadetes encabezados por el atrevido Arda Turan iban tomando posiciones dentro de la formación.

Su campaña en tierras austriaco-suizas estaba muy bien preparada. La mayoría de sus soldados procedían del Fenerbahçe, el equipo revelación de la Champions League (donde llegó a disputar los cuartos de final ante el Chelsea tras dejar en la cuneta al PSV Eindhoven, al CSKA de Moscú y al Sevilla), y del Galatasaray, campeón de la liga turca. Además, se reclutaron a los mejores jugadores turcos repartidos en las mejores ligas europeas.

La invasión empezó el sábado 7 de junio, la jornada inaugural del torneo, enfrentándose a Portugal. Era un duro inicio y acabó con una derrota sin paliativos (2-0). Comandados por Pepe, el mariscal de la defensa lusa, y los generales Deco y Joao Moutinho, los hombres de Luis Felipe Scolari vencieron con justicia a un conjunto que demostró tener problemas defensivos. La disputa trajo las primeras bajas. Emre Belozoglu se lesionó y ya no ha podido volver a jugar ni un minuto en la competición.

Tras el primer contratiempo, "Napoleón" Terim buscó soluciones y reubicó a sus tropas para enfrentarse con mayor solvencia a Suiza. Era una revancha tras la derrota que se produjo durante la clasificación para el Mundial 2006, donde los turcos mordieron el polvo y la eliminatoria acabó en una batalla campal. Fue la primera demostración del orgullo y la confianza de los soldados de Turquía, que eliminaron a los anfitriones con un gol en el último minuto. Arda Turan se convirtió en un héroe nacional. El joven centrocampista del Galatasaray compartió sus medallas con su compañero Semih Senturk, que entró al campo en la segunda parte para empatar la contienda.

Los hombres de Terim empezaban a parecerse a la "Grand Armée" que bajó las órdenes del Emperador Napoleón intentó la gesta de conquistar la gran e inmensa Rusia. Los turcos se movían por el campo con una rapidez y una fuerza imparables, tal y como avanzaban las fuerzas francesas por la vasta estepa rusa.

Pocos días después, eran los legionarios checos los que esperaban a la armada turca. En este encontronazo, además, estaba la posibilidad de seguir avanzando en la conquista de la Euro. Los centroeuropeos plantearon un partido abierto, de tú a tú, que no les fue mal durante buena parte de la batalla (0-2 en el minuto 74). Pero, al borde del abismo, el ejército otomano se lanzó en una ofensiva suicida que le dio resultado. Turquía celebró en el minuto 89 su paso a cuartos de final.

Quien esperaba en el siguiente round eran los magníficos guerreros croatas, que había demostrado una gran capacidad y fuerza. Tras muchos momentos de fuegos de artificio, llegó el momento de decidir, de definir el ganador de la contienda. Y, en esto, los futbolistas de Fatih Terim ya eran consumados especialistas. Empataron el partido a pocos segundos del pitido final y, cuando le tocó a la artillería, los turcos demostraron tener cañones más potentes y más precisos que sus rivales croatas.

Pero llegaba el momento de contar las bajas propias y ver si era factible continuar la campaña. "Napoleón" Terim se vio falto de efectivos. Cinco de sus lugartenientes (Nihat, Emre Gugor, Tumer Metin, Servet Cetin y Emre Belozoglu) habían caído en las contiendas anteriores. Otros hombres importantes como Demirel, Turan, Tuncay y Emre Asik estaban sancionados. Aún así, los valientes y desinhibidos otomanos prefirieron luchar hasta el final, enfrentándose tanto al rival como a la "política de tierra quemada" que había mermado sus filas.

El único problema es que, ante ellos, estaba el rodillo alemán. Un combinado compacto y con una gran capacidad de definición. El esfuerzo había sido enorme, pero los futbolistas de Turquía estaban preparados por dar hasta su última gota de sangre. Contra todo pronóstico, hicieron un agujero en la retaguardia rival (0-1). Sin embargo, recibieron un ataque de iguales e, incluso, de más grandes proporciones (2-1). Se rehicieron y, con los puesto y poco más, lanzaron un asalto que les trajo la gloria del gol. Duró poco. Lahm se infiltró tras las líneas enemigas y dinamitó los últimos puentes que aguantaban el equipo de Terim (3-2). Como ya hizo Suleiman el Magnífico en 1529, los otomanos se han vuelto a quedar a las puertas de Viena.

La selección mantiene el estilo

El combinado español apostó por el fútbol de toque frente a un equipo italiano que apostó por aplicar la esencia del 'cattenaccio'


España confió en su juego, en su "nuevo" estilo, en los jugadores técnicos y, sobretodo, en el balón. La selección se ha mantenido fiel a los principios en los que se ha apoyado para disputar esta Eurocopa. Y el destino se lo ha tenido en cuenta. Porque en el fútbol, ganar es muy importante, pero si además, vences jugando mejor que el rival, la satisfacción es mucho mayor.

Italia planteó lo mismo de siempre. Once hombres por detrás del balón, líneas muy juntas y a salir al ataque con tan solo tres futbolistas. Una versión moderna del típico "cattenaccio". Perrotta perseguía a Xavi por todo el campo mientras sus compañeros se dedicaban a tapar a Senna. Querían decapitar a España para que no pudiese pensar.

Los jugadores españoles, por su lado, marcaron el ritmo desde el primer minuto. Toque, toque y más toque. Horizontal para buscar el hueco y, en el momento preciso, un pase vertical para romper el muro "azzurro". Iniesta y Silva eran los que más perseguían el espacio libre para poder disparar.

Buscando centros al punto de penalti, recurso que los hombres de Luis Aragonés intentaron sin éxito, los defensores italianos tenían todas las de ganar. Villa era incapaz de enganchar ningún balón que fuera por alto entre Panucci y Chiellini. Sin embargo, por el suelo, a la espalda de los mediocentros, había una carretera aprovechable. Xavi, Senna e incluso Villa buscaron este espacio entre líneas para resquebrajar la férrea muralla italiana.

Mientras esto sucedía en una parte del campo, en la otra, el combinado español no sufría demasiado. Cassanno buscaba insistentemente el lateral derecho para iniciar sus travesuras. El delantero de la Sampdoria sabía perfectamente que las subidas de Sergio Ramos dejaban un tremendo agujero por este costado. Es por eso que Aragonés insistió a Ramos para que controlara su posición y se olvidara de las incursiones en ataque.

A la par que subía el control de España, con Xavi y Senna llevando perfectamente la manija de España, desaparecían los centrocampistas contrarios. Perrotta no podía controlar al jugador del Barça y Aquilani estaba perdido en el sistema defensivo propuesto por Donadoni.

A medida que pasaban los minutos, el partido iba rompiéndose poco a poco. La defensa española, con Puyol y Marchena inmensos en el marcaje a Luca Toni, tendía a echarse hacia atrás. Esto provocaba que la selección española se estirara tanto que acabó por romperse. La entrada de Cesc y Cazorla por Xavi e Iniesta ahondó en esta sensación. El juego más horizontal de los barcelonistas dio paso a un juego más vertical. Pero sin olvidarse de tener el balón bajo su poder.

Ni en la prórroga renunciaron los futbolistas españoles a mantener la posesión del esférico. A pesar que el oxígeno ya no circulaba por la sangre de los jugadores con la misma fluidez, España siguió empeñada en mantener sus principios. Sólo en alguna jugada aislada, sobretodo en los últimos instantes, rifaron el cuero innecesariamente. Italia, en cambio, aprovechaba estos "descuidos" para quedarse con la pelota. Como decía Cruyff "si tu tienes el balón, no lo tiene el contrario".

Arshavin cambia el destino ruso

El delantero del Zenit ha conseguido, en dos partidos, demostrar que su clase es indispensable para el éxito de la selección de Rusia


En el último partido de la fase de clasificación, Rusia se enfrentaba a la débil Andorra con la necesidad de ganar. Con la victoria en la mano –y la derrota de Inglaterra en Wembley frente a Croacia-, los rusos celebraron su pase a la fase final de la Eurocopa.

Pero aquel encuentro dejaba una nota negativa para el conjunto que entrena Guus Hiddink: la sanción de dos partidos a Andrei Arshavin por su expulsión en el minuto 84. Este hecho, menor para aquellos que creen que un jugador no hace ganar a un equipo, estuvo a punto de impedir que Rusia superara incluso esta fase de grupos.

Arshavin es el mejor jugador ruso del momento. Su participación en el partido contra Suecia fue clave para que su equipo consiguiera el billete para cuartos. Y, ante Holanda, llegó la apoteosis. El delantero del Zenit de San Petersburgo mostró todo su repertorio: velocidad, regate, técnica, habilidad y gol. Espectacular fue su jugada en el segundo tanto. Recogió un pase en el centro del campo, galopada hacia la portería, acelerón para encara a Ooijer, carrera paralela con el defensa, ahora me paro...pero sigo, le ganó un metro a su par y sacó un centro muy estudiado.

"Si la tiro rasa, los zagueros la cogerán fácil. Si la doy a media altura, parecerá un pase medido a las manos de Van der Sar". Por eso, picó el balón y lo levantó a tres metros del suelo, justo donde los dedos del portero holandés no llegaba ni por asomo. Superado el guardameta del Manchester United, el esférico cayó estrepitosamente y quedó franco para que Tobinski lo empujara dentro. La cara de Van der Sar reflejaba el asombro del cancerbero por la gran jugada de su rival.

Nacido en San Petersburgo (29/05/1981), Andrei Arshavin ha desarrollado toda su carrera en el club de su ciudad. Con el Zenit, ha sido campeón de la liga rusa en 2007 (disputó 30 partidos y marcó 11 goles) y, este año, ha ganado de la Copa de la UEFA. Con 27 años recién cumplidos, este fenomenal delantero está estudiando diferentes propuestas para fichar por un equipo extranjero. Le ha llegado la hora de demostrar su clase en un grande de Europa.

A Portugal le duele la cabeza

Scolari avisó en la previa del partido que el principal peligro de Alemania era su juego aéreo pero no pudo hacer nada por evitarlo


Scolari tenía razón. Decía el seleccionador de Portugal en la previa del partido ante Alemania que lo que más temía era el poder aéreo germano. Y no cabe duda de que "Felipao" es un entrenador con mucha capacidad de análisis: dos de los tres tantos de los teutones fueron de cabeza y en sendos lanzamientos de falta.

El problema para el entrenador brasileño, que hoy ha dirigido su último partido al frente del combinado luso tras haber fichado por el Chelsea, es que no ha podido hacer nada para contrarrestar la capacidad de remate de los alemanes. Klose se ha librado fácilmente de Cristiano Rolando para poner el 0-2 en el marcador mientras que Ballack, en el 1-3, ha vuelto a destapar las carencias de los portugueses en el juego por arriba.

Algunos dirán que Luiz Felipe Scolari debería haber optado por introducir algún cambio en el centro de la defensa. Bruno Alves (1,90) y Fernando Meira (1,88), sus dos zagueros más altos, estaba en el banquillo. Otros dirán que el error de Portugal ha sido que los jugadores dedicaran sus días libres a negociar astronómicos traspasos a otros clubes. Pero el principal handicap del equipo portugués ha sido encontrarse con una Alemania que ha recuperado sus señas de identidad.

Ante Croacia y Austria, los germanos no estuvieron al nivel que se esperaba de ellos. No demostraron la potencia, la fuerza, la determinación, las características que históricamente les han hecho grandes. Incluso hoy mantuvo esta dinámica en los primeros instantes del partido. Pero todo cambió a partir del primer gol. Alemania pasó a estar encantada de reconocerse. Cerraba bien los espacios y salía directa y con mucho empuje.

Portugal, en cambio, se olvidó de jugar. Abandonó sus señas de identidad, abandonando el toque, y se dedicó a buscar infructuosos pases largos que eran muy difíciles de controlar por sus delanteros. Fueron 10 ó 15 minutos en que los lusos estuvieron perdidos. Los portugueses pecaron del algo que se les venía criticando antes de empezar la Eurocopa: de falta de liderazgo. Cristiano Ronaldo y sus compañeros demostraron que son un conjunto con poca experiencia en situaciones límite.

Fue Deco quien, finalmente, se hizo con las riendas de su equipo. Se convirtió en el mariscal de campo, organizando el juego de Portugal, marcando el ritmo necesario en cada momento. "Qué lástima -pensarán los aficionados blaugrana- que Deco no haya estado a este nivel durante toda la temporada". Con el balón circulando por el césped, los sureños lograron acortar distancias con sus rivales del norte.

Llegaba el descanso y Scolari tenía tiempo para reflexionar sobre los errores de su equipo, sobretodo en el juego aéreo. Pero no hubo cambios. Pero, al cuarto de hora de la segunda parte, los mismos fantasmas se le aparecían a "Felipao". Schweinsteiger, quien ya había servido el libre directo que permitió a Klose marcar su primer gol en el campeonato, sacó una nueva falta. Ballack conectó su cabeza con el balón para enviarlo al fondo de las mallas.

Tampoco es que Alemania hubiera disfrutado de muchas ocasiones, pero la realidad es que es una selección con mucho oficio. Portugal empezó a ver negro su pase a semifinales. Con el gol de Hélder Postiga, los aficionados lusos albergaron alguna esperanza en su corazón, pero ya era demasiado tarde. Joachim Löw, sancionado con un partido tras ser expulsado por Mejuto en el encuentro ante Austria, celebró efusivamente el pase de su equipo desde el palco privado desde donde siguió el encuentro. Es posible que ya pensara en una posible revancha ante Croacia, con el permiso de Turquía.

martes, 17 de junio de 2008

Sin el espíritu de Sindelar

Austria confiaba en recibir un empujón divino del mejor futbolísta de su historia y repetir victorias pasadas

Muchos eran los aficionados que llenaban el Estadio Ernst Happel de Viena esperaban que Mattias Sindelar, el mejor jugador austriaco de todos los tiempos, volviera del más allá para ayudar a su selección en la difícil misión de derrotar a Alemania y acceder a los cuartos de final en su primera participación en una Eurocopa. Pero "der Papierene" ("el bailarín de papel", apodo que recibía Sindelar por su aspecto frágil) no apareció y Austria sucumbió ante su rival en uno de los peores partidos de este torneo.

La confianza puesta en los jugadores entrenados por Josef Hickersberger había sido realmente poca en los dos primeros encuentros. Pero llegar al último partido de la fase de grupos con opciones de pasar a la siguiente ronda había desatado la pasión en el país alpino. La televisión llevaba días calentando el encuentro, mostrando imágenes de la única victoria oficial sobre los alemanes en los últimos 85 años, la que se produjo en Argentina durante el Mundial de 1978.

Los austriacos tenían sus esperanzas puestas en aquella máxima del fútbol que destaca que no siempre gana el mejor. Pero es necesario tener más recursos que los mostrados por los hombres de Hickesberger para llegar a los cuartos de final de una Eurocopa. Y eso que, su rival, tampoco es que esté para lanzar cohetes. Austria sabía que sus bazas pasaban por tener un bloque consistente, sin fisuras, capaz de mantener su portería a cero durante los 90 minutos y aprovechar alguna ocasión para alzarse con la victoria.

La idea inicial de los anfitriones funcionó bastante bien en la primera parte. La defensa local no concedió muchas opciones de ataque a los delanteros de Alemania y, en ataque, buscaba rápidos contragolpes. Harnik, una de las jóvenes promesas austriacas profundizaba asiduamente por la banda derecha buscando el centro.

Tras el golazo de falta de Ballack, todas las esperanzas de Austria se fueron por los suelos. Los germanos se hacinaron cerca de su área e impedían que sus rivales gozaran de espacios. Incluso Podolski, máximo goleador de la selección teutona en este torneo con tres goles, bajaba cerca de su portería para defender.

Ni Ivanschitz, ni Fuchs, ni Korkmaz, ni Hoffer encontraban el camino del gol. Tampoco es que la zaga rival fuera un valladar. El problema es que los anfitriones no tenían recursos y siempre optaban por el pase picado al área, lo que facilitaba el trabajo de los centrales. Pero, incluso con tan pocas armas, los alemanes sufrieron la presión.

El problema estaba en el centro del campo. Los cuatro futbolistas que ocupan la zona media del equipo no están cuajando un buen torneo. Defensivamente, Frings y Fritz no aportan mucha solidez y, además, Ballack no ejerce el liderazgo que se le espera. Teóricamente, en él recae la responsabilidad de crear las jugadas de ataque. Sin embargo, la estrella del Chelsea se ve incapaz de gestionar esta función porque está muy solo. Y esto viene porque su acompañante en el medio campo, Lukas Podolski, está más pendiente de llegar al área contraria para rematar las jugadas que en participar de los pases que deben acercar el balón hasta el marco rival.

El error de Cech

El portero de la República Checa falló estrepitosamente en una salida y dejó una pelota franca a Nihat para que empatara el partido

Estadio de Ginebra. Minuto 85. Turquía ataca a la desesperada intentando conseguir en cinco minutos un empate que se le ha puesto muy cuesta arriba. La República Checa, que si por algo se ha destacado en esta Eurocopa es por su solidez defensiva, junta sus líneas para dejar poco margen de maniobra a los delanteros contrarios. Los jugadores otomanos no saben como romper la ordenada zaga rival y su único recurso es colgar balones al punto de penalti, sobre todo desde la banda derecha.

Los centrales checos lo tienen bastante fácil para despejar estos balones dada su envergadura y su control del juego aéreo. Pocos en el estadio confían ya en la remontada. Hasta que sucede algo realmente inesperado: Peter Cech uno de los tres mejores porteros del mundo, un seguro bajo los palos, sale de su portería decidido a atajar una pelota que le llega mansa. El esférico ha salido de los pies de Hamit Altintop y vuela directo a las manos del cancerbero del Chelsea.

Los jugadores se están girando, no miran la trayectoria del cuero, están más pendientes de la siguiente jugada. Los defensas se concentran para reprimir una nueva ofensiva turca. Los delanteros, buscan en sus cerebros cual es la mejor opción para abrir el cerrojo. Mientras el resto de futbolistas están preocupándose de sus asuntos, el espigado Cech levanta sus 196 centímetros de altura del suelo, con los brazos en alto, imponente, majestuoso, seguro de sí mismo.

El guardameta checo no duda ni un solo instante de que va a recoger la pelota. Incluso puede llegar a preparar la siguiente jugada. "El lateral derecho sube por su banda, se la paso con la mano, él la controla y le cede el cuero al centrocampista y, con un poco de suerte, igual creamos una ocasión de gol para sentenciar el partido", se dice a si mismo.

Pero, de repente, algo pasa. La mano derecha del portero no toca el balón de la misma forma que lo hace siempre. El esférico no se ha quedado enganchado a los guantes como es habitual. Patina por entre los dedos de Peter Cech y empieza una lenta caída que acabará con sus cuerdas en el suelo, justo al lado de otras cuerdas, las que sirven para atar las botas de Nihat. El pié golpea al esférico... y el final ya es historia.

Y este cuento se ha acabado

Otto Rehhagel pagó caros sus planteamientos tan conservadores y los campeones de hace cuatro años se despiden antes de lo esperado

Grecia se marcha para casa a las primeras de cambio. Algunos dirán que era lo normal, que no tenían nivel suficiente y que lo de hace cuatro años fue una gran suerte. Pero la verdad es que los helenos habían realizado una buena fase de clasificación y, si bien era difícil que repitieran el éxito cosechado en Portugal, disponían de futbolistas de calidad como para pasar a la siguiente fase. O al menos no quedarse fuera a las primeras de cambio.

Pero Otto Rehhagel tenía una idea clara: su equipo debía ser tan rocoso como lo fue en la última Eurocopa. Es por eso que decidió cambiar el esquema que le había dado frutos en las eliminatorias previas (un 4-3-3 con Charisetas, Gekas y Amanatidis en punta y con Basinas, Karsouranis y Karagounis en el medio del campo).

Ante Suecia, el entrenador alemán puso en liza una defensa con tres centrales. Esto obligó a sacrificar un punta y a que Karagounis ejerciera de enlace entre media y ataque. La modificación táctica no fue muy positiva y los griegos cayeron ante un rival que, a pesar de no ofrecer mejor fútbol que los helenos, tuvo más pegada.

La prensa griega criticó el miedo de Rehhagel a la hora de confeccionar una alineación tan defensiva. Pero Otto volvió a tropezar con la misma piedra. Ante Rusia, y jugándose la clasificación, repitió el dibujo y sólo movió algunas piezas. Patsatzoglou sustituyó a Antzas en la zaga, Katsouranis entró por Karagounis y Amanatidis se colocó en lugar de Gekas en punta. El equipo mostró los mismos problemas que en el anterior encuentro: falta de hombres de calidad para crear juego de ataque y llegar con peligro a la portería contraria.

El proyecto de Rehhagel en este torneo se estaba hundiendo y el mister germano decidió volver al sistema que funcionó en los meses previos a la Eurocopa. Volvió el 4-3-3 pero era ya demasiado tarde. Grecia había recibido un gol en contra y Rusia supo controlar muy bien su defensa para salir rápido al contraataque.

Se terminó el partido y con él la participación de los actuales campeones del torneo. Decepcionantes por su falta de valentía y una vez más por una propuesta futbolística tan pobre. Una vez salió les bien, pero aunque ya no fuese una odisea, sin ambición ofensiva no se gana, de no ser por ayudas astrales o arbitrales.

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

España juega su mejor fútbol cuando tiene la posesión del balón pero se transforma en el momento en que las cosas empiezan a ponerse negras

España es como el Doctor Jekyll y Mister Hyde. Es un equipo que juega bien cuando controla el balón, cuando mueve la pelota de un lado para otro buscando desajustar a la defensa rival para encontrar espacios y poder crear peligro. Este es el nuevo estilo de la selección, el que se imprime desde que son Xavi, Iniesta, Silva, Cesc,… los que comandan al equipo. Y con este sistema es como el equipo se ha convertido en uno de los candidatos a ganar la Eurocopa.

Pero llega un momento durante los partidos, cuando el equipo contrario empieza a quitarse de encima el control español y llega con más asiduidad a las inmediaciones de Casillas, que el combinado de Luis Aragonés sufre una transformación y se convierte en un monstruo, en un conjunto que vuelve a la caverna futbolística: la defensa recula tanto que prácticamente se mete bajo los palos de la portería mientras que, tanto los centrocampistas como los centrales, se dedican a buscar insistentemente el pase largo como única opción de ataque.

Esto es lo que ha pasado ante Suecia desde que Fernando Torres ha conseguido el primer gol y, a los pocos minutos, Puyol abandonaba el campo lesionado. Con la baja del jugador del Barça, nadie ha mandado a la zaga que redujera la distancia entre líneas. Tampoco los centrocampistas han asumido los galones para tranquilizar el juego y evitar los pelotazos a seguir. Los nervios se han ido apoderándo de todos los jugadores y ha acabado llegando el gol de Ibrahimovic.

En la segunda parte, el brebaje que tenía a España enjaulada en el cuerpo de Mr. Hyde ha dejado de hacer efecto, sobretodo porque la estrella de Suecia y del Inter de Milán se ha quedado en la caseta. Aragonés ha hechos dos cambios con la intención de recuperar el estilo de los primeros minutos, y lo ha conseguido. El rival se ha encerrado en su campo, agazapado, esperando el error de los futbolistas de la "roja" para poder salir a la contra. Pero los españoles no se han desesperado y han vuelto a tocar y tocar. Era un rondo estéril pero que servía para que la selección no sufriera tanto defensivamente.

Un apartado a parte para Sergio Ramos. El lateral derecho español tiene un problema. Su espíritu indomable lo lleva inexorablemente hacía adelante, subiendo constantemente al ataque. Esto genera importantes desajustes defensivos. Lo normal sería que Senna le hiciera la cobertura al jugador del Madrid, pero el centrocampista brasileño no puede estar constantemente perdiendo la posición.

De esta forma, es el centrocampista el que tiene que bajar para cubrir el espacio que Ramos deja vacio. Cuando es Iniesta el que se mueve por aquella banda, el blaugrana pierde su capacidad para crear juego. Cazorla controla mejor esta situación pero aporta menos en la construcción. La verdad es que Luis Aragonés tiene un dilema de difícil solución.

El equipo de los 3 pases

La Holanda de Van Basten es un conjunto de ataque capaz de cambiar su forma de jugar en el mismo partido y con tan solo un par de cambios

Van Basten es un ganador. Ya lo era cuando, como jugador, destacó espectacularmente tanto en el Ajax, como en el Milán, como en la selección holandesa. Con sus goles marcó una época con el equipo "rossonero" a principios de los 90 y, además, consiguió que la "oranje" ganara el primer y único título de su historia, la Eurocopa de 1988. Ahora, como entrenador, sigue conservando el mismo espíritu y la misma necesidad de buscar la portería contraria sin descanso.

El partido que el combinado de Holanda ha disputado ante Francia ha sido un claro ejemplo de esta tendencia. Los tulipanes se han avanzado en el minuto nueve con un gol de Dirk Kuyt. Los "bleus", una vez rehechos del golpe, han empezado a desplegar su juego de ataque gracias a las incesantes apariciones de Ribery.

¿Y qué es lo que ha hecho Van Basten? ¿Cómo ha respondido al empuje de los franceses? Pues no, no ha introducido a un jugador de corte defensivo para dar consistencia al centro del campo ni tampoco a un central para apuntalar la zaga y así conservar el resultado. El seleccionador holandés ha optado por meter a dos delanteros, uno de los cuales ha entrado en el campo sustituyendo a Orlando Engelaar, el fortísimo mediocentro del Twente que está destacando en esta Eurocopa por su trabajo y su calidad.

Robben ha saltado al terreno de juego en el inicio de la segunda mitad mientras que, Van Persie, lo ha hecho en el minuto 55. Este movimiento de piezas ha sido fundamental para que Holanda haya conseguido acabar goleando a Francia. Los "oranje" han cambiado su estilo de múltiples toques, con el que ha controlado el inicio del partido, para convertirse en "el equipo de los tres pases", que era lo que necesitaban para llegar con peligro a la portería contraria.

Francia lo ha intentado, pero la "vieja guardia", los jugadores que ganaron el Mundial del 98 y la Euro 2000, ya no están para muchos trotes. El único que ha demostrado un gran nivel ha sido Ribery. Doménech deberá buscar soluciones para afrontar el último partido con garantías de ganar para intentar pasar a la siguiente fase. Por cierto, de los 22 jugadores titulares que Francia e Italia han puesto en liza en los partidos de este viernes, 14 superaban los treinta años.

Mutu y Buffon: Duelo al sol

Los dos jugadores, que se han enfrentado en multitud de ocasiones, se encontraron cara a cara para decidir el resultado del partido

Buffon y Mutu. Mutu y Buffon. Dos pistoleros frente a frente. Preparados para sacar sus armas lo más rápido posible. Dos hombres y un destino: la eliminación de Italia estaba en sus manos.

Muchas han sido las ocasiones en que estos dos hombres se han enfrentado. Empezaron teniendo duelos al sol cuando el rumano llegó al Parma, un año después de que lo abandonara el italiano para fichar por la Juventus. Mutu se marchó al Chelsea y dejaron momentáneamente de verse las caras sobre un terreno de juego. Pero tras este tiempo de respiro, se encontraron hasta en la sopa cuando coincidieron en la "Vecchia Signora". Compartieron comidas, partidos, concentraciones y, sobretodo, entrenamientos donde tuvieron mil oportunidades para probar quién de los dos era más veloz y efectivo en su cometido.

Los futbolistas volvieron a "descansar" el uno del otro cuando la Juve se fue a segunda y Mutu aprovechó para irse a la Fiorentina. Pero ahora, con la Juventus y Buffon de nuevo en la Serie A, las pugnas han vuelto a la orden del día. Incluso en la Eurocopa.

Corría el minuto 82 del segundo partido de la fase de grupos. Italia y Rumanía empataban a un gol y el árbitro pitó un riguroso penalti de Panucci sobre Daniel Niculae. Mutu cogió el balón y se situó frente a Buffon. "Otra vez nos vemos, viejo" debieron pensar los dos a la vez.

Sin mucho tiempo para vacilaciones, el rumano salió disparado hacia el balón y lo colocó, sin mucha convicción, hacia la izquierda del portero, a media altura. Pero Buffon es un pistolero curtido en mil batallas y lo demostró con dos detalles: primero, acertó el lado por donde iría el esférico (un aspecto en el que también la suerte jugó un papel importante) y, después, su rapidez de movimientos le permitió tocar la pelota con la mano y, acto seguido, le dió con el pie derecho para desviar el cuero. Una bala directa al corazón de los rumanos. Mutu se quedó con los ojos llorosos y fue dando bandazos por el campo, herido de muerte, hasta que fue sustituido por Cocis.

Italia se salvaba de una eliminación prematura y se lo jugará todo ante Francia en la reedición de la final del Mundial de Alemania. Rumanía suma dos empates y, aunque mantiene alguna posibilidad más de clasificación que los "azzurri", se fue del partido con el mal sabor de boca de haber desaprovechado una ocasión de oro.

A Croacia le van los grandes

La selección balcánica es un equipo muy competitivo que se motiva extraordinariamente cuando se enfrenta a equipos con más caché

Croacia tiene muy buen equipo: grandes individualidades en ataque, potentes jugadores de contención y buenos conceptos tácticos. Pero en el primer encuentro, ante Austria, le faltó algo. Los futbolistas estaban faltos de chispa e, incluso, parecían poco metidos en el partido, como si aquello no fuera con ellos. Se podría llegar a decir que su juego decepcionó. Pero este encuentro era tan solo un espejismo. Ante Alemania, los balcánicos mostraron que era lo que les faltaba: un rival de peso.

Resulta que cuando tuvo enfrente a una selección fuerte, con caché, los croatas sacaron lo mejor de si misma y jugó al 150%. El equipo entrenado por Slaven Bilic fue el de los grandes partidos. Aquel que había asombrado ganando dos veces a Inglaterra en la fase de clasificación.

A parte de la hipermotivación, otro factor tuvo un peso importante en la victoria ante Alemania. Bilic decidió dejar en el banquillo a Petric, delantero del Borussia de Dortmund, y dar entra al joven Rakitic. De esta forma, los croatas abandonaron su habitual 4-4-2 para desplegar a tres mediaspuntas por detrás de Olic. Era una apuesta para que los jugadores balcánicos llegaran con más rapidez y facilidad a las inmediaciones de Lehmann.

Este movimiento táctico también benefició a Modric porque, el centrocampista recientemente fichado por el Tottenham, tuvo más apoyos para crear juego de ataque. Por detrás de él, Kovac era quién ponía orden defensivo en el medio campo.

También es verdad que Croacia se aprovechó del juego que practica su rival de hoy. Esta Alemania, igual que le sucedía al conjunto que disputó el Mundial 2006, plantea encuentros muy abiertos, de ida y vuelta, con poco control y pausa. Con este estilo, los partidos de los teutones siempre son muy espectaculares, como se pudo ver ante Polonia en la primera jornada.

Los tres delanteros que pone en liza Joachim Löw permiten que su equipo tenga mucha pegada. El "handicap" es que la falta elaboración y capacidad de desborde. La entrada de Odonkor no aportó mucho e incluso extrañó que el míster no optará por dar la alternativa a Bastian Schweinsteiger. Es más, cuando el jugador del Bayern de Munich entró al campo, la "Mannschaft" elaboró jugadas de mayor peligro.

Pero, en los últimos minutos, los nervios se apoderaron de los jugadores alemanes, que se decantaron casi exclusivamente por colgar balones al área. Este recurso, aprovechando la altura de los futbolistas teutones, propiciaba segundas opciones. Fruto de una de ellas, Podolski logró el gol para Alemania, un tanto que ya no serviría para nada. Quedaban 10 minutos pero los croatas aguantaron muy bien el empuje germánico y se llevaron un triunfo que les clasifica para cuartos.

Kuhn se jubilará sin éxito

El seleccionador suizo, que abandonará el cargo tras el torneo, ve frustrada la intención de hacer algo grande en "su" Eurocopa

Suiza ha llegado al final de su camino pronto, quizás demasiado pronto. La verdad es que los anfitriones no merecieron perder ni en su debut ante la República Checa (0-1) ni tampoco hoy ante Turquía (1-2). Pero el fútbol tiene estas cosas.

Jacob Kuhn, seleccionador suizo, se retirará (tal y como le ha pedido su mujer) con un mal sabor de boca. Y no porque su equipo no haya practicado un buen fútbol. La verdad es que el conjunto helvético tenía muy claros cuales eran sus intenciones de cara a esta Eurocopa y los han aplicado sin dudar.

Se basaban en un centro del campo muy potente físicamente dedicado a recuperar balones y salir rápido al contraataque. Este es el estilo que aplicaron tanto ante los checos como ante los turcos y el resultado sería bastante positivo si no tuviéramos en cuenta el resultado. Porque ocasiones claras para marcar han tenido. Pero en este deporte, lo que actualmente cuenta es la efectividad.

La lesión de Alexander Frei, que se rompió en el primer encuentro, no ha ayudado mucho a los anfitriones. Marko Streller, su acompañante en la punta de ataque, no ha podido certificar en la fase final de la competición la misma capacidad goleadora que en los partidos de preparación, donde marcó 7 tantos. Tampoco se podía esperar que el futbolista más joven de toda la Euro, Eren Derdiyok, tomara la responsabilidad realizadora. Y eso que, en el partido ante Turquía, dejó muestras de lo buen jugador que puede llegar a ser.

Ante estas carencias realizadoras, los suizos sólo podían esperar que su defensa se convirtiera en una muralla y, de esta forma, mantenerse con vida a la espera de materializar alguna de las múltiples oportunidades de las que disponían. Pero los zagueros han demostrado (como ya hicieron durante algunos de sus encuentros previos a la Eurocopa) que no eran capaces de mantener la concentración durante los 90 minutos. Y esto les ha pasado factura.

En el primer partido, la República Checa anotó el gol de la victoria cuando nadie se lo esperaba. Sverkos cogió fácilmente la espalda de los defensas para fusilar a Benaglio. En el partido de esta noche, nadie ha podido evitar que Semih rematara de cabeza completamente solo. Aunque hay que reconocer que el portero helvético se ha comido el balón. En el segundo gol, Arda Turan recorre más de 40 metros y, ante la oposición de tres zagueros chuta sin demasiados problemas y elimina a los anfitriones.

Un último detalle para destacar. El seleccionador turco, Fatih Terim, deberá trabajar duro para que su equipo mejore en defensa porque los checos podrían causarle más de un disgusto si la retaguardia otomana se muestra tan frágil como ante los suizos. Tiene varios días para preparar el partido que decidirá quién acompaña a Portugal a la siguiente etapa.

El mejor Podolski ha vuelto

El joven ariete del Bayern de Munich aparece por sorpresa en la alineación alemana y marca los dos tantos de la victoria

Nadie le esperaba pero él decidió aparecer a la primera oportunidad que tuvo. Lukas Podolski venía de hacer una mala temporada en el Bayern de Munich. A la sombra de Klose y Toni, pocas fueron las oportunidades de las que disfrutó este año el joven delantero alemán. Además, una grave lesión de rodilla le mantuvo en el dique seco durante varios partidos e incluso tuvo que jugar en el segundo equipo.

Pero este año desastroso no ha sido más que una confirmación. La funesta suerte de Podolski empezó nada más ser nombrado mejor joven del Mundial 2006. El delantero de origen polaco llevaba tiempo destacando en las filas del Colonia pero le costaba aceptar alguna de las múltiples ofertas que tenía. Era el goleador del equipo y su lealtad al club de su vida llegó hasta el punto de preferir jugar durante un año en segunda tras ser la revelación de la Euro 2004 con tan solo 19 años.

Tras su buen Mundial, el Bayern tocó a su puerta y el chaval decidió aceptar su oferta. Parecía que todo le venía a pedir de boca. Pero su meteórica carrera dejó de ir "viento en popa". Su primera temporada en el club de Baviera no fue todo lo buena que él esperaba y, la segunda, cuando todo el mundo esperaba que se asentara definitivamente en Munich, fue peor.

A pesar de eso, Joachim Löw no ha dejado de confiar en Podolski, que ha respondido erigiéndose en el máximo goleador alemán de la fase de clasificación con 8 goles. A pesar de esta cifra, su titularidad en el partido ante Polonia en detrimento de Schweinsteiger ha sido una sorpresa. En principio se ha colocado en la izquierda pero ha ido intercambiando su posición con Klose (por cierto, ambos jugadores son de origen polaco e incluso hablan en ese idioma cuando coinciden en la delantera del Bayern para despistar a los defensas rivales).

Y sólo ha necesitado 20 minutos para mostrar que sus cualidades, aquellos puntos fuertes que le dieron relevancia hace tan solo dos años, aun siguen intactos. Ha llegado con fuerza al segundo palo para marcar a placer tras un pase de Klose. Solo esta jugada ya justificaba la decisión de Löw (que ha celebrado el tanto con mucha efusividad) de dejar a Schweinsteiger en el banquillo.

Pero Podoslki tenía ganas de demostrar que su carrera no se ha estancado, que con 23 años recién cumplidos aun tiene mucho que ofrecer a los aficionados al fútbol en general y a los seguidores de Alemania en particular. A falta de 18 minutos para el final, el ariete teutón ha llegado de nuevo al área para, en medio de una jugada embarullada, empalmar un fuerte zurdazo ante el que el portero polaco no ha podido hacer nada. Joachim Löw está de enhorabuena: el mejor Podolski ha vuelto.

Austria: Un bautismo prematuro

La selección anfitriona tiene jugadores experimentados en el ocaso de su carrera y jovenes sin demasiados partidos en sus piernas

Decía Pablo Coelho en su libro "El Alquimista" que es necesario ver las señales que uno se va encontrando en la vida para poder llegar a buen puerto. Austria fue designada, junto a Suiza, para organizar esta Eurocopa hace años. Estudiaron que necesidades tenían, prepararon los estadios, calibraron el impacto de los aficionados, trabajaron para que a nadie le faltase nada…pero se olvidaron de hacer un equipo de fútbol para su primera participación en la competición europea de selecciones.

Y es que, este torneo, llega en un mal momento para los jugadores austriacos. Hay una generación de futbolistas a quién la Euro'08 les ha cogido en el ocaso de sus carreras. Ivica Vastic (38 años), René Aufhauser (31) o Martin Hiden (35) ya no ofrecen el mismo rendimiento de hace unas temporadas. En cambio, es demasiado pronto para que el peso del equipo lo lleven los integrantes de la selección sub-20 que quedó semifinalista en el pasado Mundial de la categoría.

A pesar que los Prödl, Harnik o Hoffer ya forman parte de la absoluta, aun no ha llegado la hora en que puedan tener galones dentro del equipo. Son jugadores con grandes cualidades pero a quienes les falta un complemento capital en las competiciones de alto rango: la experiencia.

Suiza, el otro organizador de la Eurocopa, hace años que trabaja con un grupo de jóvenes valores que, en 2002, ganaron el Europeo sub-17. El entrenador, Jacob Kuhn, vio la oportunidad que le ofrecía ser anfitrión de este torneo y se lanzó de cabeza a formar un equipo de garantías.

En Austria, Josep Hickersberger (que accedió al cargo en 2005) se encontró falto de tiempo para seguir el ejemplo de los coorganizadores y tuvo que trabajar con lo que tenía: futbolistas de clase media que, a pesar de haber jugado más partidos, no tienen la suficiente calidad para llevar a su selección a conseguir un logro importante.

El partido ante Croacia es un claro ejemplo de esta situación. A pesar de que los balcánicos se dedicaron a verlas venir durante 85 minutos, los anfitriones no fueron capaces ni de marcar ni de crear ocasiones claras de gol. Ni Ivanschitz ni Linz ofrecieron soluciones válidas para atacar a la defensa croata. Pero, si delante no hay pólvora, en la defensa la cosa tampoco cambia mucho. Pogatetz, un central de supuesta solvencia, fue incapaz de controlar al tosco Olic e incluso podría haber sido expulsado por una dura entrada sobre su rival.

Nueva "Generación de Oro" lusa

Scolari mantiene el mismo estilo con el que ha logrado buenos resultados en los últimos años pero su equipo es ahora más compensado

Portugal no cambia. Luis Filipe Scolari ha inculcado unas señas de identidad que el equipo mantiene ya sea en la Eurocopa en la que juega como local, en el Mundial de Alemania o en la competición que acaba de empezar. ¿Y para que cambiar? Se preguntará Scolari a la vista de los resultados que está obteniendo tras el subcampeonato del 2004 y las semifinales de 2006. El partido de hoy ha demostrado que el éxito del sistema sigue vigente.

Los lusos apuestan por las bandas como el lugar desde donde atacar a las defensas rivales. Cristiano Ronaldo, Simao Sabrosa, Nani y Cuaresma tiene un peso muy elevado en la construcción del juego de ataque. Sus funciones no son las del extremo clásico, sino que, a parte de intentar llegar a la línea de fondo para centrar, también buscan las diagonales hacia la portería para buscar el disparo.

El problema de este conjunto es, como se viene hablando desde hace meses (e incluso años), su incapacidad para encontrar a un "9" de garantias, un delantero centro nato que aproveche tanto los centros desde las bandas como los rechaces en los tiros desde fuera del área. El propio entrenador, consciente de esta carencia, ha probado a Ronaldo en punta durante los entrenamientos previos.

Si Portugal tuviera un "matador", un Luca Toni, un Miroslav Klose o un Van Nistelrooy, estaríamos hablando de una de las tres selecciones con más posibilidades de ganar esta Eurocopa. Pauleta era un jugador que se distinguía por marcar muchos goles pero, tras su retirada, Nuno Gomes no da la talla.

Porque tanto el centro del campo como la defensas son zonas muy solventes en la selección portuguesa. A Deco y a Petit sólo les faltaba la sabia joven de Joao Moutinho para acabar de convertirse en un bloque más que sólido (no es que Tiago o Raul Meireles sean malos jugadores, pero el centrocampista del Sporting de Lisboa, al que algunos vinculan con el Barça, es muy completo: potencia, calidad, talento y sacrificio y todo eso con solo 21 años).

Este centro del campo solo presenta un problema. A veces, Deco y Moutinho se anulan porque el chaval del Sporting es un clon del brasileño nacionalizado portugués. Los dos necesitan el balón y espacio para poder incorporarse al ataque. Scolari prefiere que sea el aun blaugrana el que tenga libertad total sobre el terreno de juego y esto perjudica a su joven compañero de selección. Justo después que Deco fuera sustituido, Moutinho ha podido aparecere con libertad en la frontal del area para dar el 2-0 a Meireles.

En defensa, los centrales son muy solventes y, además, se incorporan al ataque tal y como ha demostrado Pepe. En los laterales, Bosingwa tiene la fuerza suficiente para subir por la banda. En cambio, Ferreira mantiene mucho más la posesión. En el Chelsea le han inculcado esta tendencia ya que, en el Oporto, era un jugador que se sumaba más fácilmente al ataque.

Por otro lado, Scolari manteniene el estilo pero sabe que este año tiene entre sus manos a un conjunto de futbolistas que le permiten hacer un equipo mucho más compensado que el que tenía Portugal con su "Generación de Oro", formada por Figo, Rui Costa, Pauleta o Fernando Couto.

Con todo, si los lusos consiguen una buena efectividad goleadora, subirán muchos enteros en las apuestas para llevarse la "Copa Henry Delaunay".

viernes, 13 de junio de 2008

¿La conspiración del Hesperia?

Joan Gaspart y Antón Parera atribuyen hoy el 'motín' a una maniobra para desestabilizar a Núñez | Todo radicó en unos problemas económicos entre el club y los futbolistas, con Hacienda de por medio

"… aunque la petición de dimisión es derecho de los socios del club, la plantilla sugerimos la dimisión". Tras apuntar una por una las quejas de los jugadores hacia la directiva, José Ramón Alexanco, capitán del equipo, puso punto y final a su intervención. En pocos minutos, había explicado los siete pecados capitales que el presidente del FC Barcelona, Josep Lluís Núñez, había cometido en su gestión al frente del club. Era jueves, 28 de abril de 1988, y se estaba abriendo una de las crisis más sangrantes de la historia del club blaugrana: El Motín del Hesperia.

Veinte años después, lo que parecía una disputa entre un empresario y sus trabajadores, toma un cariz especial: aquella convulsa situación no fue solo causada por unas reclamaciones laborales, sino que había un intento de desestabilizar a Josep Lluís Núñez para que abandonara su cargo, según han asegurado Joan Gaspart, ex presidente del club y vicepresidente durante la época de Núñez, y Antón Parera, gerente de la entidad cuando se produjeron los hechos.

"Todo respondía a una campaña orquestada", recuerda Parera, que abandonó su cargo en el Barça en 2005. "El Motín del Hesperia fue uno de los caminos para crear mal ambiente de cara a las elecciones", añade el antiguo ejecutivo del Barcelona. Gaspart, en la misma linea, cree que los jugadores "estaban influenciados por alguien, como siempre pasa en estas cosas. Los jugadores de fútbol no tienen esta iniciativa ni asumen el riesgo de enfrentarse a su entidad si no hay un caldo de cultivo y alguien los ha motivado para hacerlo".

El hotel
Aquella rueda de prensa hecha por los futbolistas se desarrolló en un gran salón, destinado habitualmente a albergar banquetes, que se había preparado especialmente para la ocasión. Al él se accedía rápidamente. Entrando por la puerta principal del hotel (ubicado en el número 20 de la calle Vergós, en la zona de Tres Torres, y que actualmente está cerrado), se torcía a la derecha por el primer pasillo, que desembocaba en la gran sala. Los jugadores ocupaban una mesa en forma de U. Dos de los capitanes (Alexanco y Víctor Muñoz) y el entrenador, Luis Aragonés, estaban sentados en el centro mientras el resto de la plantilla se arremolinaba a su alrededor.

Enfrente, el grupo de periodistas que cubrían el acto no podían salir de su asombro. Acudían al encuentro con la intención de conocer más detalles sobre las malas relaciones entre la directiva y los futbolistas pero en ningún caso esperaban aquel desenlace. El corazón de los redactores, fotógrafos y cámaras empezó a bombear con fuerza en el mismo instante en que Alexanco pronunciaba la frase final.

Disputa por los contratos
Media hora antes, los jugadores del Barça se habían reunido en el Hesperia para acabar de redactar la nota. Su intención era hacer pública una disputa abierta con el club por sus contratos. Era una cuestión de dinero. Ramón María Calderé, un centrocampista formado en las categorías inferiores de la entidad que llevaba cuatro temporadas en el primer equipo cuando se produjeron los hechos, explica que los futbolistas tenían dos contratos, uno federativo y otro de imagen, "porque el club nos decía que esto tenía ventajas fiscales para todos".

Pero Hacienda, que había empezado a investigar estas relaciones laborales unos meses antes, determinó que se habían producido irregularidades. "El club nos traspasó el problema a los jugadores y decidimos explicar lo que estaba pasando", dice Calderé, que ahora es entrenador del Reus, de Tercera división. "Teníamos razón pero la forma que utilizamos no fue la correcta porque, nosotros, como empleados del club no eramos nadie para pedir la dimisión del presidente", añade el ex jugador blaugrana.

Los miembros del primer equipo habían planteado varias fórmulas de protesta. Algunos propusieron una sentada, otros querían hacer pancartas y camisetas y alguno apostó por pedir la dimisión del presidente. Los presentes votaron a favor de esta última opción. Se redactó el texto definitivo y, uno por uno, los futbolistas firmaron la nota.

Los 'no firmantes'
En el papel solo faltaban tres rúbricas: la del joven Francisco López López, quién había sido operado de una malformación congénita en el estómago y estaba convaleciente en el hospital; la del inglés Gary Lineker, que estaba en Hungría con su selección; y la de Bernd Schuster. La ausencia más notable fue la del "alemán", como era conocido entre sus compañeros.

"Schuster le aseguró a Alexanco que vendría al Hesperia", recuerda Calderé. Pero, minutos antes de comparecer ante los medios, sonó el teléfono de Luis Aragonés.

-"¿A qué será el "Alemán"? ", preguntó alguien.
-"No hombre, que ha dicho que vendría", respondió otro compañero.

No era Schuster, era su abogado que llamaba para informar que el centrocampista, actual entrenador del Real Madrid, no acudiría a la cita. "Aquello nos hizo mucho daño", afirma Ramón Calderé.

Bernd Schuster, en una nota hecha pública aquel mismo día, reconocía no tener ninguna diferencia económica con el club. "Los asesores fiscales de Schuster declaraban sus impuestos y, por eso, no tenía nada que reclamar", comenta Antón Parera. Según informaciones publicadas hace 20 años, el jugador teutón había firmado una versión anterior del documento pero se echó atrás porque no salió a la luz antes de la Final de la Copa del Rey que el Barça le ganó a la Real Sociedad (1 a 0, gol de Alexanco). El centrocampista alemán recaló la temporada siguiente en el Madrid.

La rueda de prensa duró casi dos horas y, los futbolistas, explicaron diferentes experiencias personales negativas que les habían sucedido en su relación cotidiana con el presidente Núñez. El escándalo estaba servido.

"Los años duros del Nuñismo"
En ese momento, en la redacción del Diario de Barcelona, el redactor jefe, Enric Banyeres, se encontraba siguiendo la escena por televisión. "No nos esperábamos que los jugadores fueran tan contundentes". Esas declaraciones fueron un bombazo y obligaron a cambiar la portada y el editorial, además de enviar rápidamente a alguien a cubrir la historia. "Estuvo todo muy bien montado y tuvo un gran impacto a solo tres días de un Barça - Madrid", explica el ahora periodista deportivo de La Vanguardia.

"El club estaba en los años duros del Nuñismo", recuerda Enric Banyeres y añade que "tras la final de Sevilla, no se conseguía reaccionar". Hacía tan solo dos años que el FC Barcelona había perdido la final de la Copa de Europa disputada ante el Steaua de Bucarest (los 90 minutos terminaron con empate a 0 y los rumanos vencieron por 2 a 0 en los penaltis).

Además, la temporada 87-88 no había sido nada buena: malos resultados, Luis Aragonés estuvo de baja por depresión y fue sustituido durante unos partidos por Carles Reixach, en la plantilla había varios jugadores descartados –como el galés Mark Hugues o el escocés Steve Archibald- y el público dejaba de acudir a un Camp Nou que acababa de aumentar su aforo.

Hacienda
A todo esto se le tenía que añadir los problemas que el club y los jugadores tenían con Hacienda. Las negociaciones entre la directiva y los miembros del primer equipo blaugrana habían empezado durante la temporada. Tras varias reuniones, los jugadores se encontraron con Joan Gaspart. "Llegamos a un acuerdo con él –comenta Calderé- pero Núñez desacreditó todo pacto y esto nos sentó muy mal". Esta actuación fue el detonante de la posterior rueda de prensa.

Gaspart lo recuerda diferente: "Les dije que transmitiría sus preocupaciones al presidente Núñez. A lo mejor me expresé con optimismo pero en ningún momento les garanticé nada". "Todos los jugadores saben que quién manda es el presidente y, cuando le expliqué a Núñez lo que habíamos hablado, él entendió que no era asumible. A pesar de la decisión del presidente, no había motivo para que los jugadores hicieran aquello. En mis 25 años en la entidad ha habido otros momentos en que se ha hablado de dinero y nunca más se ha hecho un motín", añade el ex directivo del Fútbol Club Barcelona.

Cuando el equipo llegó a la final de la Copa del Rey, disputada el 30 de marzo en el Santiago Bernabéu frente a la Real Sociedad, las relaciones entre la plantilla y la junta eran prácticamente inexistentes. Tras ganar el título, el presidente del Barça no fue a felicitar al equipo. Tampoco se preparó ningún festejo. La excusa oficial era que el equipo se estaba jugando la liga. Cuatro jornadas después, el Madrid se proclamó campeón. Era el fin de semana anterior al Motín del Hesperia.

El director del hotel, Rupert Rafel, explicaba que aquel domingo le llamaron Julio Alberto y Alexanco para reservar el salón. "El jueves, llegaron los jugadores y, al poco rato, la gente de la prensa. Aquello era una jaula de grillos", declaraba Rafel. La plantilla conocía bien el establecimiento tras pasar muchos fines de semana concentrados en él. Mientras duraba el acontecimiento, el director recibió una llamada de Joan Gaspart (el Hesperia formaba parte de su grupo empresarial) para preguntarle como se estaba desarrollando todo.

"Niño, la hemos cagado"
Al final de la conferencia de prensa, los jugadores abandonaron rápidamente el salón y solo se quedó Francisco Javier González Urruticoechea, "Urruti", quién se instaló en una habitación para atender las llamadas de los medios de comunicación. Calderé recuerda dos detalles de aquel momento: el jersey que llevaba (una prenda Lacoste a rayas negras y grises recién comprada) nunca más volvió a ser utilizado "porque lo tiré. No quise verme nunca más con la misma imagen"; el segundo, fue saliendo del hotel: hablando de lo sucedido con otro miembro de la plantilla, Robert Fernández, Ramón Calderé le dijo "Niño, la hemos cagado!".

Tras el partido en el Camp Nou contra el Madrid, donde el equipo recibió una monumental pitada de su propia afición pero que acabó siendo aplaudido tras vencer por dos a cero al eterno rival, la directiva empezó la remodelación de la plantilla, lo que puso los cimientos para formar el "Dream Team". Joan Gaspart apunta que la reacción de los aficionados sirvió para "desmontar" el motín. "Los socios no aceptaban que los jugadores pidieran la dimisión del presidente", dice Gaspart.

Johan Cruyff
La figura de Johan Cruyff empezaba a sobrevolar el estadio blaugrana. Lo que estaba claro es que Luis Aragonés no iba a continuar en el cargo. "Me llamó -comenta Gaspart- para preguntarme que debía hacer. No sabía si ponerse del lado de la plantilla o mantenerse al margen. Me decía "Joan, si no voy, no ganaremos ningún partido más. Pero, si estoy a su lado, vosotros me veréis culpable y me echaréis". Su comportamiento fue el de un profesional como la copa de un pino porque asumió el riesgo de que, con su decisión, se jugaba su continuidad".

Una vez ganada la Copa del Rey, el vicepresidente barcelonista volvió a la ciudad condal y, a las ocho de la mañana del día siguiente voló a Ginebra para entrevistarse con el entrenador holandés. El encuentro fue en el hotel Richmond y allí mismo se firmó el contrato con el holandés. Pero Cruyff no era la única opción del club. El gerente de la entidad, Antón Parera, recuerda que el presidente Núñez quería fichar a Javier Clemente, que en aquel momento estaba entrenando al Espanyol. "Al final, (el entrenador vasco y Núñez) acordaron que no era un buen momento para realizar la operación. Lo que sí hicimos fue contratar a los jugadores que Clemente nos había recomendado", añade Parera.

Trece bajas
En el mismo momento, la entidad estaba tratando las bajas de los jugadores que habían participado en el Motín del Hesperia. Calderé explica que intentó varias veces contactar con Núñez (incluso lo intento el padre del futbolista) pero que solo pudo hablar con su secretaria. "Se dijo que varios jugadores habían llamado para disculparse por lo sucedido. Yo fui uno de los que llamó, pero lo único que quería era que el club me diera la carta de libertad. Me había equivocado y sabía que debía irme, renunciando a los tres años de contrato que me quedaban", afirma el entrenador del Reus.

Un total de 13 futbolistas abandonaron la entidad. Sólo quedaron nueve miembros de la plantilla. Entre todos los que continuaron, destacó Alexanco, uno de los capitanes del equipo y al que la directiva quería fuera del club. "Fue el primer pulso que planteó Cruyff", asegura Parera y añade que "entendimos que se podía quedar porque no había sido uno de los ideólogos del motín".

El abogado del club, Josep Maria Antràs, fue uno de los encargados de negociar las bajas. "Núñez me llamó a su despacho. Quería que rescindiera todos los contratos y me puso tres condiciones: que no costara nada, que no hubiera escándalos y que todo se resolviera en un terminio breve. Yo le dije "para lo que tú quieres, tendrías que ir a Lourdes o a Fátima"", afirma Antràs.

El letrado, que pasó a ser directivo tras las elecciones de 1989, le presentó al presidente Núñez su proyecto, basado en hablar con los futbolistas uno por uno sobre su salida y gestionar su fichaje por otros clubs. "Había muchos conjuntos interesados en los jugadores", añade Antràs, quién también opina que los contratos "eran la excusa" pero que, el motín, fue "una rebelión en un escenario de lucha abierta contra la directiva".

Veinte años después
Pasados veinte años, se añade un elemento más a aquella crisis: la utilización de los jugadores como elemento desestabilizador del club. "Había muchos intereses creados porque al cabo de un año se celebraban elecciones", declara Antón Parera. El antiguo gerente del Barcelona afirma que lo que se pretendía "era echar a Núñez de la presidencia porque no sintonizaba con los que dirigían el país". Parera también explica que era "un jugador" el que "movió todo lo que pasó" y que "otros compañeros" también conocían "como iba la historia".

Por su parte, Joan Gaspart reconoce que "siempre he creído que los jugadores estaban influenciados por alguien. Los futbolistas no tienen esta iniciativa ni asumen el riesgo de enfrentarse a su entidad si no hay un "caldo de cultivo" y alguien que los haya motivado a hacerlo". Para el ex presidente y antes vicepresidente, en "Can Barça" hay "un número de personas bastante importantes por lo que representan en la sociedad que están conspirando continuamente con quién está en el poder, se diga como se diga. Esto viene casi desde que Joan Gamper fundó el club".

"En aquella situación, el motín no ayudaba al Barça, no ayudaba al club ni a su imagen. No ayudaba a tantas cosas que la entidad necesitaba que, uno que amara al Barça, no habría hecho aquello. Hay otros mecanismos para hacer saber que uno no está de acuerdo con la junta directiva y con su presidente. Utilizar a los jugadores fue una novedad", expresa Gaspart.

lunes, 31 de marzo de 2008

Buscando "il Grande Inter"

El 9 de marzo de 1908 fue un día histórico en Milán. Quince miembros descontentos del "Milan Cricket and Football Club", el antecesor del AC Milan, discutían airadamente mientras degustaban la comida del restaurante L'Orologiaio ('El relojero'). Estaban molestos porque los estatutos de la entidad no permitían que los extranjeros formaran parte de sus equipos. Tras horas de debate, tomaron la decisión de crear una nueva entidad: el "Football Club Internazionale di Milano". Este año, la entidad llega a los 100 años.

El inicio fue inmejorable. Un año después de su fundación, el equipo consiguió el primer título liguero de su historia. Pero, a pesar de este principio fulgurante, el club tuvo que esperar 10 años para volver a celebrar un "scudetto" y otros 10 para sumar el tercero. En 1937 consiguió el cuarto. Este último dio lugar a una buena época, con Giuseppe Meazza como estrella indiscutible, en la que se sumó un nuevo trofeo de liga dos años después, en 1939. Meazza dejó tal huella en el club "neroazzurro" que, en 1980, un año después de su muerte, se rebautizó el estadio del Inter con su nombre.

Los años anteriores a la época de Meazza fueron difíciles para el conjunto de Milán. A la falta de recursos económicos (los jugadores tenían que pagar de su bolsillo las camisetas y las botas) se le unió la llegada del fascismo. Esto obligó a la entidad a cambiar de nombre porque el gobierno de Benito Mussolini consideraba que el término "Internazionale" hacía referencia a la Internacional comunista. Tras asociarse con el Unione Sportiva Milanese el club pasó a denominarse Società Sportiva Ambrosiana (en honor a San Ambrosio, el patrón de la ciudad lombarda).

Esto llevó a un cambio en la vestimenta: se impuso la camiseta blanca con una cruz roja (la segunda equipación actual) con el símbolo fascista -'Fascio Littorio'- en el centro. Trece años después, en 1932, el equipo pasó a denominarse Ambrosiana-Inter. Tras la caída del régimen de Mussolini, la entidad recuperó su denominación original. En 1953 y 54, el Inter consiguió dos campeonatos ligueros.

Con la llegada de Angelo Moratti a la presidencia del club, en 1955, el Inter de Milán empezaría a escribir la época más gloriosa de su historia. Moratti fichó a Helenio Herrera como entrenador en 1960 y los dos juntos formaron una escuadra invencible tanto en los campos de Italia como en los de Europa. En la mente de los aficionados "neroazzurros" se mantiene un rincón especial para recordar a Sarti, Burgnich, Facchetti, Bedin, Guarnieri, Picchi, Jair, Mazzola, Peiró, Luis Suárez y Corso. Se les conocía como "Il Grande Inter".

Herrera se apoyó en tácticas defensivas como el efectivo "verrou" (cerrojo) del técnico suizo Karl Rappan. Gran solidez y colocación, marcaje al hombre y un defensa libero se unían a un veloz contraataque. Con este sistema se consiguieron tres ligas, dos Copas de Europa y dos Intercontinentales. "El público del Inter nunca ha dejado de pensar en aquel equipo espectacular del curso 1964-65 (que consiguió el triplete)", recordaba hace unos meses Aldo Serena, leyenda del equipo de Milan, con el que consiguió un scudetto en 1989.

El inicio del fin se empezó a gestar en la final de la Copa de Europa de 1967. El "Grande Inter" era el claro favorito en el partido que les enfrentaba con el Celtic de Glasgow. Pero los escoceses sorprendieron a los italianos con un juego rapidísimo que desarboló el entramado defensivo montado por Helenio Herrera. Los jóvenes del Celtic se llevaron el partido por dos goles a uno. Un año después, Angelo Moratti y "el mago" Herrera abandonaban la entidad, dando paso a una larga travesía por el desirto.

En los siguientes 35 años (1970-2005), el Inter "solo" ganó tres ligas, tres UEFA y tres "Coppas" de Italia. El club gastó millones en fichajes pero los resultados no llegaban. Estrellas del calibre de Lottar Matthäus, Andreas Brehme, Dennis Bergkamp o Ronaldo han intentado que el club recuperara su esplendor de antaño sin mucho éxito. La entrada, en 1995, del hijo de Angelo Moratti, Massimo, en la dirección de la entidad tampoco dio muchos réditos. Hasta que llegó el descenso administrativo de la Juventus.

La explosión del "Moggigate" (la trama de compra de árbitros dirigida por el dirigente de la "Vecchia Signora", Luciano Moggi) tuvo dos efectos positivos para los "neroazurro": el primero fue que se les adjudicó el "scudetto" de la temporada 2005-2006 que se le quitó a la Juve y, el segundo, que el equipo turinés descendió a segunda y el Milán (rival ciudadano del Inter que también se había beneficiado de los actos de Moggi) empezó la temporada con puntos negativos en su casillero.

El Inter se llevó con mucha superioridad la liga del año pasado y es muy probable que consiga su tercer título liguero consecutivo esta temporada. Este, en igualdad de condiciones con sus dos rivales históricos. Ya solo falta que lleguen las victorias en la Champions League para que el término "Grande Inter" vuelva a ponerse de moda en Milán.

domingo, 30 de marzo de 2008

Las mil vidas de Paolo

Paolo Maldini, un joven larguirucho de 16 años, formaba parte del equipo de juveniles del Milan. Un día de enero de 1985 se le acercó el entrenador del primer equipo, el sueco Nils Liedholm, para anunciarle que sería convocado para un desplazamiento a Udine. "Si jugaras, ¿en qué puesto te gustaría hacerlo?", le preguntó. "En el lateral derecho, mi sitio natural", respondió el joven futbolista. Días después, Maldini comenzó en el banquillo. A mediados de la primera parte, se lesionó Battistini y Liedholm le hizo una seña: "Colócate en la derecha". Era un adolescente y ya estaba jugando al lado de Baresi, "el gran capitán" rossonero.

Veintitrés años después, aquel chico ha disputado su partido oficial número 1000. El pasado sábado, el defensa, que cumplirá 40 años el próximo junio, estaba calentando en la banda cuando su míster actual, Carlo Ancelotti, le llamó. Corría el minuto 68 del encuentro entre el Milan y el Parma. Maldini saltó al campo y se ubicó en el lateral izquierdo, la posición en la que ha acabado destacando en su carrera. Su nombre fue coreado por todos los aficionados, fueran de su equipo o del conjunto rival.

Hace un año, justo antes de que Paolo disputara ante el Liverpool su octava final de la Copa de Europa, Cesare Maldini aseguro que el éxito de su hijo se debía a tres aspectos: "Su profesionalidad, su vida normal fuera del campo y, por encima de todo, su amor por el Milan". Cesare, gran jugador del equipo rossonero en los años 50 y 60, fue el primero de la familia en levantar una Copa de Europa. Paolo ha superado a su progenitor. Pero los dos esperan que Christian, de 11 años y miembro de las categorías inferiores del Milan, mejore los registros tanto del abuelo como del padre. Es por eso que el número 3 del actual defensa milanes se retirará cuando este cuelgue las botas a final de temporada a la espera de que Christian llegue al primer equipo.

Un ejemplo de su dedicación lo dio el propio Paolo Maldini en una entrevista reciente: "En lo primero que pienso al despertarme es en si hay sol o no. Para mi es muy importante porque, si llueve, mis rodillas y mis articulaciones lo notan. Duelen. Me levanto y subo las persianas para ver si puedo empezar el día con buenas sensaciones. De eso depende que me pueda entrenar mejor o peor".

En los 8.427 días que han pasado desde su debut profesional, Maldini ha conseguido 22 títulos, entre los que destacan siete ligas italianas, cinco Copas de Europa y tres Intercontinentales (incluido el último Mundial de Clubes obtenido hace tan solo dos meses ante Boca Juniors). Entre sus múltiples récords encontramos que es el jugador que ha participado en más encuentros con la selección italiana (126 entre 1988 y 2002), con más partidos europeos (170, más de 100 en la Copa de Europa) y con más participaciones en la Serie A (611). A pesar de ser un zaguero también ha marcado goles. Su primer tanto con el Milan lo firmó contra el Como dos años después de debutar. En toda su carrera ha marcado 43 tantos.

Paolo Maldini se ha enfrentado a multitud de delanteros desde su posición de lateral izquierdo, en la que se afianzó a pesar de ser diestro, y central, donde se ubicó cuando empezó a perder velocidad. Todos sus rivales destacan las dificultades que tenían para superarle. Zinedine Zidane, ex de la Juventus, recuerda que cuando debía enfrentarse al Milan siempre prefería jugar por el lado contrario al que defendía Maldini.

"El único jugador que le ha creado problemas es Maradona. Con todos los demás, Paolo ha sabido siempre defenderse", asegura su antiguo compañero Franco Baresi. "El Pelusa" le hizo el homenaje más grande que se le puede hacer a un profesional: afirmó en su autobiografía que Maldini, conocido como 'Il Bello' por su atractivo físico, "debió ser actor" porque "es demasiado lindo para jugar a la pelota". Diego solo podía hablar del físico porque no tenía argumentos para criticar el juego de un zaguero que se ha mantenido toda la vida a la altura de los grandes.